Matcha latte: así preparas un matcha esponjoso


Un matcha latte es cremoso, suave y de un color verde intenso. Esta bebida japonesa es más popular que nunca y no es de extrañar. El matcha te da un impulso de energía suave sin la sensación acelerada del café. Sin embargo, mucha gente piensa que preparar un matcha latte es complicado o que sabe amargo rápidamente. Por suerte, no tiene por qué ser así.
Con el matcha adecuado y unos pocos pasos sencillos, tú mismo puedes preparar en casa un delicioso matcha latte. No necesitas equipo especial, solo un batidor o espumador de leche y un poco de atención.
¿Qué es un matcha latte?
A primera vista, un matcha latte puede parecer un latte normal, pero en lugar de café usas matcha: hojas de té verde molidas finamente de Japón. El matcha no es café, sino un tipo de té con una rica historia y un proceso de producción único.
El nombre «latte» a veces genera confusión, porque solemos asociarlo con café con leche. Pero aquí simplemente significa que se añade leche caliente o espumada.
Lo que hace especial a esta bebida es su sabor: ligeramente herbáceo, cremoso y un poco umami. La cafeína del matcha funciona de forma diferente que la del café. Te da una energía tranquila y gradual sin picos ni bajones. Por eso el matcha latte es popular entre quienes buscan un comienzo del día más calmado o un momento mindful con su café.
Información de la receta e ingredientes
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 5 minutos
- Porciones: 1 vaso
- Categoría: Receta de té
Ingredientes
- 1 cucharadita de polvo de matcha (calidad culinaria o superior)
- 60 ml de agua caliente (no hirviendo, ±80°C)
- 150 ml de leche (vegetal o normal), caliente o fría
- Opcional: 1 cucharadita de miel, jarabe de agave u otro edulcorante
Opcional:
- Extracto de vainilla, canela o cubitos de hielo
Instrucciones de preparación
- Pon el polvo de matcha en un cuenco y tamízalo si quieres evitar grumos. Así conseguirás un resultado más suave.
- Vierte el agua caliente (no hirviendo) sobre el matcha. Usa agua a unos 80 grados para evitar que el sabor se vuelva amargo.
- Usa un batidor de bambú para matcha (chasen), un batidor normal o un espumador de leche para batir el polvo con el agua. Mueve en forma de M o W hasta que la mezcla haga espuma y no tenga grumos.
- Calienta la leche (si la sirves caliente) y espúmala ligeramente. Para una versión iced, simplemente añade cubitos de hielo a la leche fría.
- Vierte la leche en un vaso y luego añade con cuidado el matcha por encima. Así se forman capas bonitas. ¿Prefieres mezclar? Remueve un poco antes de beber.
Consejos para servir y variaciones
Para un refrescante matcha latte iced, llena un vaso con cubitos de hielo, usa leche fría y vierte encima el matcha batido.
¿Prefieres vegetal? La leche de avena da un resultado cremoso, pero también funcionan bien la de almendra, coco o soja, siempre que tengan algo de grasa. Así la espuma queda más firme y el sabor equilibrado.
Si te gusta puro, puedes omitir el edulcorante, pero una cucharadita de miel, jarabe de agave o un toque de vainilla aportan suavidad extra.
¿Quieres un toque especiado? Añade canela, cardamomo o jengibre a la leche para un acento cálido y personal.
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