¿Qué matcha en polvo elegir para un matcha latte?


Para un matcha latte, el matcha en polvo más adecuado suele ser el de calidad culinaria: tiene un sabor algo más intenso, que se sigue notando con la leche, y cuesta menos que el ceremonial. Un buen matcha se reconoce por su color verde vivo, una textura fina y sedosa, su origen japonés y un envase hermético y opaco. Con 1 cucharadita, unos 2 gramos, tienes suficiente para una taza. A continuación te explicamos en qué fijarte para elegir bien, en la tienda o en línea.
Matcha culinario o ceremonial: ¿cuál elegir para un latte?
Para un latte, elige matcha culinario; el ceremonial está pensado para tomarse solo con agua. El matcha se divide en estas dos categorías principales:
- Matcha ceremonial: se elabora con las hojas de té más jóvenes, recolectadas con cuidado, y se bebe puro, batido solo con agua. Su sabor es más sutil y suave.
- Matcha culinario: está pensado para combinarse con otros ingredientes, como la leche, y tiene un sabor más marcado que aguanta bien esa mezcla.
En un matcha latte, la leche suaviza el sabor del matcha. Por eso el matcha culinario es la elección lógica: el matcha sigue siendo protagonista y no pagas por los matices de un ceremonial que la leche taparía.
¿Cómo reconocer un buen matcha en polvo?
Un buen matcha en polvo se reconoce por cuatro características, sea cual sea la marca:
- Color: verde vivo y fresco. Un tono amarillento o un verde apagado suele indicar menor calidad o un matcha viejo.
- Textura: el polvo es fino y sedoso al tacto, sin grumos ni aspereza.
- Origen: el matcha tradicional procede de Japón, donde el proceso clásico (cultivo a la sombra, vaporizado y molienda de la hoja hasta convertirla en polvo) tiene una larga tradición.
- Envase: el matcha es sensible a la luz, al aire y a la humedad. Un envase hermético y opaco ayuda a conservar el color y el sabor.
El sabor confirma lo que ves: un buen matcha resulta vegetal y suave, con un amargor ligero. Si al prepararlo sabe muy amargo o a hierba seca, el matcha es de baja calidad, está viejo o lo has preparado con agua demasiado caliente.
Nuestro matcha en polvo para latte
En Café du Jour elegimos nuestro matcha con esos mismos criterios. Nuestro matcha en polvo de Japón se elabora con hojas de la planta del té, Camellia sinensis, recolectadas con cuidado, vaporizadas y molidas hasta obtener un polvo fino. El resultado es un verde vivo y un sabor suave que combina bien con la leche, tanto en caliente como en frío.
¿Cuánto matcha en polvo usar por taza?
Para la mayoría de los matcha lattes basta con 1 cucharadita de matcha en polvo, unos 2 gramos, por taza. Si lo quieres más intenso, aumenta la cantidad poco a poco; con demasiado matcha la bebida se vuelve amarga enseguida.
Bate siempre el matcha primero con un poco de agua caliente, sin que llegue a hervir, hasta obtener una pasta lisa y sin grumos. Solo después añade la leche. Así el polvo se disuelve por completo y el sabor queda suave.
Encontrarás el paso a paso completo en nuestra receta de matcha latte y, para la versión fría, en la receta de matcha latte helado.
Cómo conservar el matcha en polvo
El matcha en polvo se conserva mejor bien cerrado, en un lugar fresco, seco y oscuro, lejos de la luz directa y de los olores fuertes. Cierra el envase justo después de usarlo y no metas una cuchara húmeda en el polvo, porque la humedad forma grumos. Una vez abierto, consúmelo en un plazo razonable: el color y el aroma se van perdiendo con el contacto con el aire.
Errores frecuentes al elegir matcha para latte
- Comprar matcha ceremonial para mezclar con leche: es más caro y sus matices se pierden en el latte.
- Fijarse solo en el precio: un matcha muy barato suele tener un color apagado y un sabor amargo.
- Ignorar el envase: un matcha en un envase transparente o mal cerrado pierde color y sabor antes de llegar a tu taza.


















